(…) Tan necesarios que son tan viejos como los besos. Aparecen en leyendas egipcias, en historias de Mesopotamia (los Utukku, seres culpables de las enfermedades), en la mitología griega y hasta en las extrañamente recuperadas profecías mayas. Autores como Voltaire, Descartes o Rousseau escribieron sobre su figura. En La novia de Corinto, de Goethe, la vampiresa (la misma lujuria en un cuerpo más atractivo y peligroso) hace su aparición. Pero es Anne Rice, quizás, la que toma el relevo de Stoker en la configuración final. “Vampiros que fingen ser humanos que fingen ser vampiros”, según sus Crónicas.La imagineria actual post MTV los ha convertido justo en lo que a todos les gustaría ser: chicos y chicas guapos que sacan los colmillos si se tercia. Se confundirían perfectamente con un cuerpo de baile; fibrados, dinámicos, aparentemente apáticos. (Daniel Borrás- periodista).
